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Seguramente alguna vez te has encontrado en medio de una situación negativa sin saber qué hacer y alguien te dijo que lo mejor que puedes hacer en este tipo de situaciones es pensar positivamente.

Se dice que los pensamientos y actitudes positivas siempre atraen cosas positivas, el problema es que aunque lo queramos hacer verdaderamente, es muy difícil tener una actitud y pensamientos positivos todo el tiempo.

Ciertamente podemos elegir cómo sentirnos y qué pensar cuando enfrentamos una situación difícil de manejar aunque la mayoría de las veces simplemente emergen los pensamientos y emociones.

Si elegimos conscientemente sentirnos tranquilos y nos enfocamos en buscar la manera de resolver el desafío que tenemos en frente, tendremos más claridad que si nos ponemos histéricos y fuera de control. La forma más sencilla es simplemente darnos cuenta de que: cualquier desafío o situación que tengamos frente a nosotros es etiquetada y juzgada en base a situaciones pasadas que no existen realmente.

Alrededor de nosotros podemos encontrar un sinfín de influencias positivas, si las buscamos de manera consciente, de lo contrario aunque están allí todo el tiempo, estaremos ciegos a ellas porque toda la atención está enfocada en un punto. Si nos desapegamos por un momento de ese juicio que califica la situación como negativa o problemática, podremos ver otras posibles alternativas para interpretar esa experiencia en particular.

Las reglas del comportamiento social y morales existen porque ayudan a que la sociedad coexista de una manera civilizada y porque hay mucha gente que se siente mejor adoptando actitudes positivas y controladas. En otras palabras en lugar de cuestionar el orígen de las reglas y la manera de interpretarlas, simplemente se dan por hechas, sin siquiera conocer la naturaleza de tales creencias o hábitos.

Cuando estás con una persona que disfruta de la vida y piensa positivamente la mayor parte del tiempo, esta energía se transmite de manera casi inconsciente hacia tu personaje y se incrementan las posibilidades de que tú también adoptes las mismas actitudes. Todo esto es más fácil si te ves como lo que realmente eres, un personaje que interpreta un papel y que juega un rol en este teatro del infinito. Si eres un personaje, un actor, entonces puedes representar cualquier papel en cualquier momento como ya lo has hecho a lo largo de tu vida.

Pensar negativa o positivamente tiene un impacto en nuestras vidas, algunos resultados pueden ser observados inmediatamente; otros, a largo plazo, pero algo seguro es que adoptar una actitud positiva tiene sus beneficios, tanto a nivel mental y emocional como físico, ya que la emoción y la respuesta del cuerpo vienen después del pensamiento. Así que no tiene ningún sentido tratar de lidiar con la emoción o el efecto físico, la raíz de lo que sea que se genere es el pensamiento. Debemos pues investigar qué es el pensamiento en lugar de perder el tiempo con los efectos secundarios de éste.

¿Qué es pensar positivamente?

Pensar positivamente puede definirse como ser optimista, cuando se busca de manera consciente tener actitudes que nos aporten beneficios inmediatos, no queda lugar para los pensamientos negativos. Una persona optimista busca encontrar lo bueno en todas las cosas que lo rodean, aún en las etiquetadas como “malas”.

Cuando pasan cosas “malas” o no tan buenas, una persona que piensa positivamente no se deja caer en la negatividad tan fácilmente, las personas con actitud positiva siempre enfocan en una solución en lugar de enfocar en los problemas y procuran dejar de pensar en lo “malo”, ya que saben que es sólo una idea y las ideas son generadas por la persona misma. Así que si se reconoce el pensamiento como lo que realmente es, una propiedad emergente del sistema que puede ser utilizada como herramienta para crear un efecto, entonces o se ignora ese pensamiento o se utiliza de manera estratégica.

Una persona optimista siempre hace algo para sentirse activa, si el aburrimiento comienza a invadir su rutina busca algo nuevo que hacer o que aprender para mantenerse en acción constante, en movimiento directo hacia su meta en la vida. No importa tanto la meta como la acción enfocada en un propósito definido, lo mejor es seguir el entusiasmo o la pasión, hacer por el gusto de hacer, sin expectativas, sin esperar nada en particular.

Pensar positivamente ayuda a mejorar todos los aspectos de nuestras vidas, desde lo más pequeño; como tratar de hacer de un día normal un mejor día, hasta lo más grande como transformar ese día ordinario en un día extraordinario, o evitar caer derrotados ante situaciones de mucha tristeza o angustia.

Este tipo de pensamiento nos ayuda a encontrar dentro de las cosas malas algo bueno, y en las cosas buenas nos ayuda a reconocer y resaltar su importancia. La importancia de que en realidad no hay nada bueno ni malo y de que siempre tenemos un infinito de opciones y herramientas a nuestra disposición en todo momento.

Pensar positivamente se traduce en procurar que todos los aspectos de nuestras vidas se mantengan en equilibrio aún sabiendo que éste no existe, siempre tratando de encontrar lo bueno en cualquier situación o una vista nueva que de otra forma sería imperceptible. Es transmitir a los demás vibraciones positivas incluso sin esperar recibir las mismas actitudes, actuar con la certeza de que ya tenemos todo lo que necesitamos para hacer lo que queramos en cualquier instante.

Es muy complicado establecer una definición específica y enumerar pasos específicos para formular pensamientos positivos. Es un tema muy subjetivo, ya que cada persona tiene una manera muy personal de pensar positivamente. Lo importante es que el resultado siempre es el mismo, la persona tiene mejores oportunidades para superar las adversidades.

Una buena pregunta es: ¿Los pensamientos personales existirían sin un ego o mente que los piense?… La respuesta es No.

La siguiente pregunta: ¿Dónde está ese ego o mente que piensa los pensamientos?… La respuesta es: En ninguna parte. Así que el personaje o persona que interpretas es ficticio, una ilusión, la buena noticia es que el personaje no es algo fijo y entonces puedes hacer de este personaje lo que se te antoje.

Pensar positivamente te ayudará a crecer como el nuevo personaje que interpretas y aumentará las posibilidades de tener éxito en la vida. Abrirás los ojos a un mundo mejor si eliges tener una actitud positiva, entrarás en un mundo dónde no existen imposibles y cada experiencia tiene algo digno de admiración.

La perspectiva de un niño.

Si buscáramos un maestro para que nos enseñe a ver las cosas buenas de la vida, indudablemente tendríamos que dirigirnos a un niño. Ellos todavía no experimentan las adversidades que le hemos asignado a la vida, ellos ven la vida como una gran aventura, sin juicios ni ideas preconcebidas. Esta actitud es la que nunca debimos perder. En realidad no hemos perdido nada, esa actitud sigue accesible para nosotros todo el tiempo.

Los niños al parecer no tienen miedo a nada. Están dispuestos a intentar lo que sea al menos una vez, son felices y optimistas sea cual sea la situación en la que se encuentren. Son amantes de lo desconocido y son capaces de aprender sin miedo al fracaso. Practican de manera natural “el arte del asombro”, todo es un misterio para ellos, nada puede darse por hecho, son capaces de admirar las maravillas que se les presentan cada día.

Algo que perdemos conforme avanzan los años, es esa capacidad de asombro. Los niños, por el contrario, son capaces de asombrarse de casi cualquier cosa, de esta manera mantienen vigente su verdadera identidad y viven con una actitud que podemos calificar como positiva.

Tú puedes tener la misma certeza que los niños tienen en el mundo que crean y entonces tu vida cambiará. Tal vez existan muchas cosas malas en la vida, pero en todas ellas, se puede encontrar algo positivo, por ejemplo; podemos encontrar que no existen las cosas “malas”, si removemos el pensamiento que dice “eso es muy malo”, ¿dónde queda eso que llamamos “malo”?.

A continuación mencionare algunas recomendaciones que puedes poner en práctica desde este mismo día para recuperar esa actitud que tú mismo tuviste cuando eras sólo un niño y que sigue disponible para ti, mientras las lees trata de recordar como era tu vida cuando solo pensabas positivamente.

  • Atrévete. No tengas miedo a lo desconocido, enfréntalo. Un niño siempre querrá explorar. Busca cosas nuevas que quieras aprender. Explora lo que no conozcas, aprende cada vez más, no te olvides que la vida tiene muchas cosas para ti y depende de ti cómo las califiques.
  • No le temas al fracaso. Cuando un niño se encuentra frente a un desafío, no tiene miedo, lo enfrenta naturalmente y trata de encontrar la salida mientras se divierte ya que todo lo que hace es un juego. No tengas miedo a los retos que la vida tiene para ti, en lugar de voltear y pretender que no existen, camina hacia ellos y te darás cuenta de que eran sólo apariencias.
  • Libérate de la ilusión. Los niños normalmente se sienten libres de hacer lo que quieran, es por esto que los padres establecen límites. Establece tus propios límites y se libre, recuerda que de la libertad surge el conocimiento, el entendimiento directo que no surge de las teorías.
  • Diviértete. Un niño normalmente busca el lado divertido de cualquier cosa; diviértete en tu trabajo, en el tráfico, con tus amigos; y no descartes la sabiduría que la madurez trae consigo. ¿Cómo sería tu vida si todo lo que haces es un juego divertido?
  • Imagina lo imposible. Un niño nunca deja de imaginar, un día puede ser un futbolista, la siguiente semana es un bombero. Nunca dejes de soñar, sabes que puedes hacer realidad tus sueños y que mientras tengas un sueño, éste te ayudará a ir más allá en todo lo que hagas hasta que logres llegar a tus objetivos.

No dejes que las preocupaciones se vuelvan dueñas de tu vida, actúa responsable y seriamente pero nunca olvides que puedes divertirte, atrévete a desafiar lo desconocido, no te rindas ante ningún reto. Una actitud positiva puede cambiar el rumbo de tu vida y la de los que te rodean. Tú puedes elegir cómo pensar en cualquier momento y sabes que si no lo haces, entonces los pensamientos te eligirán a ti y eligirán por ti.

¿Cómo es que pensar positivamente puede influir en mi vida?

Pensar positivamente, obviamente, tiene un gran impacto sobre la vida de cualquier persona. Lo que no es tan fácil de entender es, ¿por qué tiene tal impacto? Para contestar esta pregunta debemos analizar los resultados de una actitud positiva.

Pensar positivamente tiene 3 principales beneficios.

Primero, actúa sobre tu actitud y tu persona.

Segundo, las personas que se encuentren a tu alrededor también modificarán su actitud. Tercero, todo el ambiente que te rodea cambiará a tu favor.

Tú serás testigo de los resultados desde el momento que comiences a pensar positivamente. La forma en la que verás la vida será totalmente distinta. Serás capaz de distinguir lo bueno en todas las cosas e ignorarás todo lo malo o mejor aún, irás por la vida sin esa creencia de lo bueno y lo malo.

Otras personas estarán influenciadas por tu forma de pensar, todo esto traerá consigo un mejor trato de los demás hacia ti. Las personas buscarán tener alguna relación contigo ya que te verán como una figura a seguir ya que nadie quiere estar a lado de las víctimas que se quejan de todo.

Pensar positivamente te hará creer en ti mismo. No pensarás en la dificultad de las cosas, solamente tendrás en mente los beneficios. Para tener éxito en la vida, es indispensable tener certeza en lo que hacemos. Serás capaz de establecer metas y llegar a ellas no importando los obstáculos que estas traigan consigo ya que en realidad no hay obstáculos, sino interpretaciones mentales de las situaciones.

La importancia de pensar positivamente es indudable. Es complicado cambiar nuestra forma de pensar pero los resultados se verán reflejados en todos y cada uno de los aspectos que rodean tu vida. Así que ni siquiera trates de cambiar tus pensamientos, lo mejor es darte cuenta de que tú no eres tus pensamientos, ya que puedes observar como vienen y van y como cambian constantemente, lo cual los hace poco o nada confiables.

El lenguaje corporal y los pensamientos positivos.

El lenguaje corporal es algo que normalmente la gente no toma en cuenta, pero, muchas veces puede decir mucho más que las palabras. Es por esto que tiene una importancia relevante en nuestras vidas.

El lenguaje corporal son los movimientos de tu cuerpo, la forma de caminar, las expresiones faciales que una persona adopta. El lenguaje corporal refleja nuestra actitud pero no lo que decimos, muchas veces existe una contradicción entre nuestro lenguaje corporal y las cosas que decimos y pensamos.

Cuando estamos dispuestos a adoptar pensamientos positivos debemos estar conscientes de que esto incluye nuestro lenguaje corporal.

Esto procederá de manera natural ya que los pensamientos son primero y nuestros pensamientos van conformes con nuestro lenguaje corporal, si estamos completamente decididos a cambiar internamente nuestra forma de pensar, nuestro lenguaje lo hará de la misma manera y se manifestará externamente ya que es una consecuencia, así que no tiene caso trabajar en el control del lenguaje corporal sino en la mentalidad.

Un ejemplo preciso de los efectos que el lenguaje corporal puede tener, es la sonrisa. Cuando vamos por la calle y sonreímos, la gente reacciona de una manera amable. Aparte de ser contagiosa, una sonrisa refleja y transmite felicidad y optimismo. Y todo esto empieza con un pensamiento positivo.

Es común que cuando nos enfrentamos a una situación con una forma de pensar y un lenguaje corporal positivo, la experiencia que obtenemos es también positiva. Es necesario estar conscientes del lenguaje corporal para no permitir que interfiera con nuestra misión de cambiar nuestros pensamientos y actitudes. Si el lenguaje corporal contradice el pensamiento, lo que hay que ajustar es el pensamiento.

La amenaza más grande de los pensamientos positivos.

Después de haber escuchado todo esto, pensarás que el peor enemigo de los pensamientos positivos son, por lo tanto, los pensamientos negativos, pero, estás en un grave error, el peor enemigo de los pensamientos positivos son las EXCUSAS, que son obviamente pensamientos.

Las excusas son equivalentes a los pensamientos negativos, es simplemente intentar engañar a tu mente. Esto puede entorpecer los pensamientos positivos, las excusas pueden hacer que tus actos parezcan buenos cuando en realidad no lo son.

Para poder ser una persona optimista debes dejar atrás todo tipo de excusas, cuando estás a punto de decir alguna excusa, piensa las cosas y analiza tu situación, seguramente recapacitarás y te darás cuenta de que fue la decisión correcta. Las excusas emergen naturalmente por la fuerza del hábito, hemos practicado por años los pretextos y las justificaciones que se vuelven automáticas. Ahora podemos practicar lo contrario.

No será fácil dejar de usar las excusas para salir de situaciones incomodas, pero, si no nos acostumbramos a pensar positivamente nunca veremos resultados positivos en nuestras vidas generados por la actitud positiva.

Pon tus pensamientos a trabajar.

Para ser una persona optimista primero tenemos que entrenar nuestra mente para que sea capaz de encontrar siempre las cosas positivas y olvidar todo lo negativo que nos pueda afectar.

Trabajar con tu mente y con tu lenguaje corporal te brindará una vida plena llena de satisfacciones. Verás como todo comenzará a cambiar a tu favor, las personas con las que antes tenías una mala relación o que ni siquiera tenían relación alguna contigo, ahora buscarán acercarse a ti.

Los sueños imposibles que tenías y los proyectos de vida inalcanzables ahora se volverán posibles para tu mente llamada “inconsciente” y otras veces “consciente”, lo cual no tiene nada que ver en realidad, ya que la mente no existiría fuera de la consciencia.

Comienza a trabajar con tus pensamientos, elige tener la actitud correcta, el pensamiento correcto y las acciones correctas y muy pronto verás resultados positivos en tu vida. Si es necesario crea un personaje optimista y actúa este personaje diariamente. Es lo que hacías cuando eras un niño o una niña, actuabas los personajes y no tenías una personalidad definida.

Imagina la libertad ilimitada de ser desconocido; la libertad de poder ser lo que sea que quieras ser en cualquier momento.